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La tribu educadora

El proyecto TribuCan es un proyecto educativo innovador y pionero pues, a pesar de que el concepto de tribu educadora o sociedad educadora se ha estudiado en el plano teórico, hay muy pocas experiencias que se hayan llevado a la práctica.

A través del movimiento Movilización educativa , liderado por José Antonio Marina, se ha iniciado una campaña propagandística con el objetivo de que la sociedad tome conciencia de la responsabilidad que tiene en la educación de la infancia y de la adolescencia.

Es evidente que la familia ha sido, tradicionalmente, la protagonista de la educación de los niños y niñas a través de modelos de comportamiento y del papel de la madre educadora transmisora de valores sociales.

La incorporación de la mujer al mundo laboral, los cambios vertiginosos en los estilos de vida, el escaso tiempo que se dispone para la atención de los hijos e hijas, el poder de atracción de la televisión, el uso indiscriminado del ordenador y de los video juegos… han provocado que la educación recaiga exclusivamente al ámbito escolar.

En la actualidad, la Escuela asume una responsabilidad que no le corresponde, en su totalidad. No se trata de echar balones fuera sino de implicar a todos los entes sociales que influyen directa o indirectamente en el comportamiento de nuestros hijos e hijas para transmitirles los valores democráticos, la importancia del trabajo personal, el sentido de la responsabilidad y el gusto por el trabajo bien hecho.

José Antonio Marina, valedor de este proyecto, en la presentación de la página web
Movilización educativa, resume la filosofía de TribuCan en la siguiente reflexión:

 “La preocupación universal por la educación ha generado un sistema de excusas en el que todo el mundo echa las culpas al vecino. Los padres a la escuela, la escuela a los padres, todos a la televisión, la televisión a los espectadores, al final acabamos pidiendo soluciones al gobierno, que apela a la responsabilidad de los ciudadanos, y otra vez a empezar. En esta rueda infernal de las excusas podemos estar girando hasta el día del juicio.

La única solución que se me ocurre es no esperar a que otros resuelvan el problema, sino preguntarme: ¿qué puedo hacer yo para solucionarlo? He oído muchas veces esta pregunta, y creo que si supiéramos aprovechar la preocupación, la generosidad, la energía y el talento de miles de personas dispuestas a colaborar, podríamos provocar un benefactor cambio cultural, que es lo que necesitamos para mejorar la educación. Este es el objetivo –como verán optimista- de la movilización educativa. Se trata de quitarnos de encima el victimismo, la impotencia y el clima dramático que envuelve al mundo de la educación, familiar o escolar.”

LOE, en pdf

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